Hace tiempo quería escribir algo sobre esto.
Generalmente a mi consulta, llegan personas con problemas en diferentes ámbitos
de su vida, por ejemplo, falta de trabajo, problemas de pareja, relaciones con
la familia, étc


Parece difícil de creer, pero cuando nos ubicamos
en el contexto de una vida pasada resulta menos absurdo. Una vida que se
desarrolla en un ambiente monástico, un convento, por ejemplo, pudo habernos
conducido a firmar pactos de pobreza, obediencia o castidad. La participación
en sectas o grupos de fanáticos raciales o religiosos pudo hacernos jurar
fidelidad a algunos y odio a otros. Un gran amor, vivido con extraordinaria
intensidad y quizás perseguido por prejuicios familiares, condicionamientos
sociales o simplemente interrumpido abruptamente, pudo habernos hecho sellar
con un compromiso de eternidad, un vínculo que sólo tenía trascendencia en
aquella vida. En ese momento, creímos que aceptar esos compromisos era lo
correcto. Lo hicimos con determinación y fe. Pero en la vida actual, sufrimos
las consecuencias.

Podemos encontrar entre otros: votos de pobreza,
castidad, obediencia, celibato, silencio, abnegación, sufrimiento, pactos de
mujeres solas, étc.
Por otro lado, la familia en la cual hemos
elegido nacer nos condiciona ciertos aspectos. Son una especie de “retos”
autoimpuestos para mejorar, aprender y evolucionar. En las familias o grupos de almas, se
plasman “huellas energéticas” asociadas a emociones o eventos traumáticos (como
violaciones, pérdidas tempranas de algún padre, guerras, suicidios, étc) que se heredan de
generación en generación. Y las podemos encontrar hasta en diez generaciones
seguidas. Hay otras personas que eligen nacer en familias con mucha “carga”
para ayudar a liberar y aumentar la conciencia de ese grupo de almas.

Es por este motivo que algunas veces una persona
por mucho que se esfuerce, no puede salir adelante en algún ámbito de su vida
(o en varios) debido a alguna lealtad con su familia o antepasados, o porque
está cargando una especie de mochila energética con piedras de sus ancestros,
que la obligan a mantenerse estancada o fiel a alguna situación desgastante.
Estos patrones se repiten una y otra vez, para que las personas tomen
conciencia de estas y decidan cortar finalmente esta herencia dolorosa y vivir
desde la experiencia de la libertad, el amor y la sabiduría.
Todas estas huellas energéticas y/o contratos o pactos kármicos se llevan
plasmadas en nuestra energía o huevo energético llamada por algunos “Aura”.
Allí somos capaces de leer toda esta información.
La buena noticia, es que existen variadas técnicas
para “limpiar, cortar e iluminar” nuestras “huellas energéticas pasadas” o nuestros "pactos o contratos kármicos" tanto
ancestrológicas como de vidas anteriores, liberar compromisos y disolver pactos
que en el día de hoy son perjudiciales para nosotros.
En principio, te sugiero que observes tu vida
tratando de determinar si en alguna de las áreas mencionadas has experimentando
limitaciones serias o sistemáticas, compulsiones a realizar algo que -en el
fondo- no querías. Fíjate si hay lugares, situaciones o personas con las cuales
tienes patrones de conducta recurrente, sientes una familiaridad especial o te
parecen conocidos. Si a pesar de todos tus esfuerzos sientes que las cosas no
se dan de la manera esperada, si te cuesta conseguir trabajo a pesar de que
tienes todo para obtenerlo, si tus relaciones personales no son lo
satisfactorias que deseas a pesar de poner todo de tu parte, o simplemente te
relacionas con un patrón recurrente de persona (ejemplo parejas incapaces de
comprometerse). En ese caso, es probable que hayas firmado pactos limitantes en
vidas pasadas o carges con alguna huella dolorosa no sanada en tu familia. Para ti, una sesión de registros akáshicos, terapia de vidas
pasadas, Reiki o meditación podría llegar a ser algo muy liberador.
En otro artículo contaré algunos casos interesantes
y algunos ejercicios prácticos que puedes ir haciendo para ir liberando algunas de estas cargas o hacerte consciente de ellas.
La
felicidad da miedo
La felicidad se experimenta como
peligrosa, porque nos convierte en solitarios. Lo mismo se aplica a la
solución: se experimenta como peligrosa porque nos convierte en solitarios. Con
el problema y con la desdicha, sin embargo, nos encontramos acompañados.
El problema y la desdicha van unidos a una sensación de inocencia y de felicidad. La solución y la felicidad, en cambio, van unidas a una sensación de traición y de culpa. Por éso, la solución únicamente es posible cuando la persona afronta esta culpa. Si bien no se trata de una culpa razonable, se experimenta como tal. Por este motivo, el paso del problema a la solución es tan difícil.
El problema y la desdicha van unidos a una sensación de inocencia y de felicidad. La solución y la felicidad, en cambio, van unidas a una sensación de traición y de culpa. Por éso, la solución únicamente es posible cuando la persona afronta esta culpa. Si bien no se trata de una culpa razonable, se experimenta como tal. Por este motivo, el paso del problema a la solución es tan difícil.
Bert Hellinger - Órdenes del amor